
Guía para solicitar la baja temporal de un coche
Hay situaciones en las que necesitas dejar de usar el coche durante una temporada sin venderlo ni deshacerte de él. Para estos casos existe la baja temporal, un trámite que te permite suspender la circulación del vehículo de forma oficial y, con ello, dejar de pagar algunos impuestos y seguros mientras el coche esté inactivo.
Saber cómo funciona este procedimiento, qué documentación necesitas y qué ventajas tiene puede ahorrarte dinero y evitarte problemas con Tráfico o Hacienda.
Qué es la baja temporal y cuándo conviene solicitarla
La baja temporal es un trámite administrativo que suspende la autorización para circular de un vehículo durante un periodo determinado. Mientras el coche esté dado de baja temporal, no puede circular por la vía pública. Pero tampoco tienes que pagar el impuesto de circulación ni mantener el seguro obligatorio (aunque puedes contratar uno específico para vehículos estacionados si lo prefieres). Es una opción útil cuando sabes que no vas a usar el coche durante varios meses y quieres evitar gastos innecesarios.
Conviene solicitar la baja temporal cuando entiendes bien que el vehículo va a estar parado durante un tiempo considerable. Ten en cuenta que la baja temporal tiene un coste inicial (las tasas de Tráfico), así que solo sale a cuenta si el periodo de inactividad es largo. Si solo vas a dejar el coche parado unas semanas, probablemente no merezca la pena tramitarla.
Una vez dado de baja temporal, el vehículo puede permanecer en ese estado todo el tiempo que necesites. No hay un plazo máximo, aunque sí tendrás que volver a activarlo cuando quieras volver a circular. Mientras tanto, el coche debe estar estacionado en un lugar privado, nunca en la vía pública, porque circular o aparcar con un vehículo dado de baja temporal puede conllevar multas y sanciones.
Documentación necesaria para solicitar la baja temporal
Para solicitar la baja temporal de un vehículo, necesitas reunir varios documentos. El primero es el permiso de circulación original del coche, que tendrás que entregar en Tráfico. También necesitas la ficha técnica del vehículo, tu DNI o NIE en vigor y el justificante de pago de las tasas de Tráfico; el importe exacto puede variar ligeramente según la comunidad autónoma. Si el vehículo tiene reserva de dominio activa, es posible que necesites el consentimiento de la entidad financiera.
El trámite puede hacerse de forma presencial en cualquier jefatura de Tráfico o a través de una gestoría. Si optas por hacerlo tú mismo, tendrás que pedir cita previa en la DGT, rellenar el modelo de solicitud correspondiente y abonar las tasas. Una vez presentada la documentación, Tráfico procesa la baja temporal y el vehículo queda oficialmente fuera de circulación. A partir de ese momento, debes comunicar la baja a tu compañía de seguros para anular la póliza obligatoria y evitar seguir pagando cuotas.
Ten en cuenta que, si decides volver a poner el coche en circulación más adelante, tendrás que tramitar el alta de nuevo en Tráfico. Para ello tendrás que volver a pasar la ITV si ha caducado durante el periodo de baja, abonar las tasas de alta (que también rondan los 10 euros), contratar un nuevo seguro y, si procede, realizar la transferencia si has decidido vender el vehículo a otra persona.
Entonces, mientras el coche esté dado de baja temporal, no puedes circular con él bajo ningún concepto, ni siquiera para llevarlo al taller o a pasar la ITV. Si necesitas moverlo, tendrás que solicitar un permiso especial de circulación temporal o darlo de alta de nuevo. También debes considerar que el vehículo seguirá siendo tuyo y, por tanto, seguirás siendo responsable de lo que ocurra con él. Si alguien lo roba o lo usa sin tu permiso, tendrás que informar a la DGT y presentar la denuncia correspondiente.


